Biografía

Nace en Coria (Cáceres), sus padres César Bedate Ordoñez natural de Toro (Zamora) de profesión actor y barítono, su madre Ovidia García de Leaniz, de Almazán (Soria).

Tiene ante sus ojos una colección seleccionada por un artista de un profundo realismo puro. Domina como muy pocos el desnudo, el mar, la montaña, la caza, los toros y caballos, el bodegón y las costumbres que tienden a desaparecer, como sus trillas y temas del campo.
De una forma especial destaca el dominio del retrato, donde demuestra una extraordinaria destreza y una técnica depurada con resultados realmente magníficos. Sin olvidar que se encuentra entre los mejores dibujantes de España.
En su pintura encontramos influencias de Velázquez, pero también de Zurbarán y Sánchez Cotán en sus bodegones, o de Ribera y Zuloaga en sus viejos, de Van Gogh en sus trillas, de Goya en sus temas taurinos, y de Miguel Ángel en sus sanguinas y dibujos.

En su pintura encontramos influencias de Velázquez, pero también de Zurbarán y Sánchez Cotán en sus bodegones, o de Ribera y Zuloaga en sus viejos, de Van Gogh en sus trillas, de Goya en sus temas taurinos, y de Miguel Ángel en sus sanguinas y dibujos

Es un pintor sensible, domador del dibujo y del color, hace con sus pinceles mágicos que la luz se arrodille delante de sus temas, de sus hermosos paisajes, de sus propios latidos de artista. Derrama sobre el lienzo toda la hombría que anida en sus entrañas y florece en su pincelada en forma de beso que acaricia la pureza de la tela.

El autor pinta desde los seis años y mantiene la ilusión como el primer día. Los avatares de sus viajes por Portugal, Suiza, Francia, Holanda, Italia, Bulgaria, Grecia, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y Sudáfrica, le han permitido visitar sus museos y estudiar a otros artistas, profundizando como pocos en la técnica de los “grandes maestros”.

El pintor, ha sabido asimilar hasta la última pincelada de estas aportaciones y fundirlas en un estilo propio que se puede definir como intemporal. En sus trazos y color, encontramos la mayor parte de los rasgos que definen la pintura española, desinterés del detallismo en beneficio de la expresividad, el dinamismo que sale de sus esbozos y sanguinas.
Se podría decir que Bedate, es un buen paradigma académico ya que cumple dos condiciones íntimamente entrelazadas; la primera es la facilidad con que su estilo se presta al análisis conceptual de modo que podamos distinguir en él claramente una combinación de cualidades diferentes y estas pueden ser explicitadas y aprendidas por terceros. La segunda, es un cierto equilibrio entre esas cualidades.
Es un pintor sensible, domador del dibujo y del color, hace con sus pinceles mágicos que la luz se arrodille delante de sus temas, de sus hermosos paisajes, de sus propios latidos de artista. Derrama sobre el lienzo toda la hombría que anida en sus entrañas y florece en su pincelada en forma de beso que acaricia la pureza de la tela.
Su pintura huele a océano, a mares de trigales y encinas de su Extremadura, a toros que mugen por el campo enamorados…
A través de sus obras, el artista no solo narra historia, sino que reflexiona sobre la realidad y su entorno. De esta forma, sus temas transmiten sentimientos.
Bedate, extremeño y valiente, sensible y creador, empuña su pintura como bandera del alma. Amasa los colores con el corazón, humaniza el dibujo con la música…

EL AUTOR

El autor pinta desde los seis años y mantiene la ilusión como el primer día. Los avatares de sus viajes por Portugal, Suiza, Francia, Holanda, Italia, Bulgaria, Grecia, Inglaterra, Estados Unidos, Canadá y Sudáfrica, le han permitido visitar sus museos y estudiar a otros artistas, profundizando como pocos en la técnica de los “grandes maestros”. Ha realizado numerosas exposiciones colectivas e individuales en España, Portugal y Estados Unidos y ha expuesto individualmente en más de un centenar. En los últimos años, el autor se expresa también en la escultura en bronce, representando animales y figuras relacionadas con la caza. Son deliciosas obras de gran fuerza y realismo a la “cera perdida”.
Entre sus múltiples obras y murales, destacan las colecciones privadas de: Domingo Cadenas, Pedro Ceballos (Vizconde de la montesina), Marqués del Rincón de San Idelfonso, Manuel García Hurtado, Antonio Casas, Antonio Camacho, Rui D’Andrade y Antonio Espírito Santo Salgado.


Este cauriense de nacencia, pero con raíces en la zamorana Toro y en la soriana Almazán, de rostro tallado y con el perfil de un personaje del siglo XVII, reside en Cáceres.

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